esta es la visión de mi particular "Trotamons"
dicen que el betetero es uno de los animalicos que tropieza varias veces en la misma piedra, por tanto, estaba cantado que si en el 2018 hubo "Trota" y se pudo contar, en el 2019 habría una segunda,
y como uno propone y dios dispone, pues uno, ósea, el animalico que suscribe, antes de acabar el año se las prometía muy felices: una veintinueve nueva con la que esperaba volar (que bonito es soñar), mejor forma física, que si patatín y patatán, pero... quiso dios o el destino que durante los meses de diciembre y enero las circunstancias me obligasen a hacer un parón y que apenas pudiera dar pedales, como siempre hay que ver el lado positivo de las cosas, a menos pedaladas más descansado
nueve "Finisher's" éramos los apuntados para la cita del 6 de abril, este año además hubo que espabilarse, porque a pesar de que ampliaron las plazas hasta las 1200, se agotaron en muy poco tiempo,
el domingo, en la explanada de Fraga a las 9:30 hora zulú, estábamos los nueve:
Antonio
David
Iván
José Ángel (Ejea)
José Luis (el Boss)
José Miguel (Extremaño)
Juan Carlos Pardos
Ramón (Montxo)
un servidor
nada más llegar a recoger los dorsales, después procesión hasta algún bar que nos sirviese el consabido cafelito para poder arrancar, vuelta al pabellón, bajar bicis, vestirnos de romanos, risas, fotos con los pros del "Team" y ale, todos a la salida y que dios reparta suerte,
en los días previos habían corrido por el güasap las distintas estrategias del personal: unos hacer tiempo a fuego, otros hacer la ruta ayudando al compañero, otros tirar p'alante juntos y a ver que pasa, la mía estaba clara: hacer la ruta solo y acabar,
rodar solo tiene sus ventajas y sus inconvenientes, para mí la ventaja principal es que yo marco el ritmo en todo momento, dosificando siempre, tirando cuando puedo y aflojando cuando no, parando cuando necesito comer-mear-estirar-descansar; el inconveniente es que no puedes apoyarte en los compañeros cuando tienes un problema o hace aire, tampoco puedes cambiar impresiones de la ruta, ni tienes a nadie que te anime en el caso de tener un bajón,
afortunadamente estoy acostumbrado a estar solo muchas horas en coche, y en bici, apenas 20 días antes hice en solitario la foz de Zafrané, ruta similar en kilometraje y desnivel y que debido al viento que sopló ese día, me costó casi ocho horas terminarla,
y a partir de aquí os iba a contar si en tal o cual cuesta me subieron las pulsaciones o estuve a punto de echar pie a tierra porque la rampa me superaba o si rodé rápido llaneando, cogí una rueda buena o me adelantó un grupo de chicas rodando en bloque, pero no, prefiero contar las sensaciones y los sentimientos,
primero sensación de confianza, de que, aquí estoy yo dispuesto a terminar; a pesar de todas las dudas, de los miedos, de no haber salido lo suficiente, de tener un año más, de..., porque sin confianza es difícil avanzar en la vida, para mí, sin duda es la aliada que más me ha ayudado siempre, confianza en general, pero también en uno mismo y en las personas que te rodean, porque pese a las circunstancias aparentemente adversas, a tus errores y carencias, si pones un poco de tu parte siempre tiras p'alante y llegas a meta, y cuando te parece que no vas a llegar siempre hay un compañero dispuesto a echar una mano,
sensación de fuerza, que no tiene por qué ser necesariamente física, pero también, y aquí hay que relativizar mucho y no intentar compararte con nadie, fuerza tenemos todos, la cuestión es emplearla de la mejor manera posible y a nuestro favor, si algo se aprende estando en un grupo como bttzaragoza es que todos sus miembros son capaces de hacer cualquier cosa que se propongan, da igual la bttanimalada o bttchorrada que se proponga en un grupo de güasap, porque siempre hay bttanimalicos dispuestos a secundarla, eso sí, con fuerza,
el miedo también hizo acto de presencia en algún momento, miedo sobre todo al cansancio y al dolor,
hubo un pequeño momento de rabia cuando al coronar una rampa corta pero exigente, había un grupo de personas que estaban arriba animando y paré a su lado para pedirles que cogieran de mi mochila una barrita y un gel para tenerlos a mano y uno de ellos exclamó algo así como: "al final no ha podido"; fue solo un comentario, pero en ese momento me dio rabia haber dado esa impresión,
sin duda el momento más crítico fue la última media hora de la ruta que coincide con el "muro", porque entré muy fuerte, de hecho rodé ese tramo al 96% con picos del 100% y llegó un momento en el que noté presión en el pecho, me asusté y bajé el ritmo, en los últimos quince minutos, el dolor de piernas y de muñecas fue especialmente intenso, hasta el punto de casi llorar, afortunadamente sabía que el tiempo jugaba a mi favor y la confianza y la fuerza vencieron al dolor, una vez en casa, con los resultados del pulsómetro (si este no miente) vi que rodé las seis horas en movimiento a una media del 90%, seguramente de ahí el pequeño susto del final,
felicidad, esa es la sensación que prima al terminar y la que resume mi particular "Trota" de este año, inmensa felicidad por haberla acabado, inmensa felicidad porque este año aún estaba el arco de meta (el año pasado ya lo estaban desmontando) e inmensa felicidad al ver a mis compañeros de "Finisher" esperando,
mi último sentimiento es de agradecimiento, porque nada más cruzar el arco (y parar el pulsómetro) a los primeros que vi fue a los compañeros de "Finisher": Antonio, David e Iván; gracias de verdad por estar ahí para compartir mi felicidad con vosotros,
ale, hasta la próxima embarcada!!!